** La casa sola

 





La casa sola


La casa está sola, 

con el silencio

de la paloma dormida.

Luce callada,

hablando 

soledades de metal.


Crujen sus puertas 

con un agrio suspiro,

sus bisagras oxidadas

se quejan de la brisa y su sal.


En sus sillones duerme

un hijo que nunca llegó.

En sus comedores,

tenedores de alegría saltan,

(pobres, ignoran el dolor del mundo terrenal).


Sus relojes

la hora cero están marcando,

sus minuteros despilfarran tiempos muertos.


En sus cuadros habla

una sed de amor que nadie sacia,

una luz tímida emiten sus imágenes severas

y estoicas.


La casa se quedó sola,

pensó que siempre iba a ser habitada,

y ahora llama a los vientos, a los niños, a los vecinos

para sentirse acompañada.


Sus baúles están llenos de recuerdos amoratados

y de primaveras añejas.

En su tez

el colorete se ha vencido,

sus pómulos se cayeron

en el tobogán de la vida.


Hubo un tiempo en que reían los espejos,

las paredes guardaban secretos juveniles

y la mesa servía

banquetes de historias infantiles.


Sus ladrillos caen, se desmoronan,

sus cortinas se desgarran,

pero su alma azul

permanece encendida,

 como una vela.


Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú 

(prohibido copiar frases, metáforas del poema, bajo sanción legal)

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