Montañas de soberbia

 



Se acumulan cómo cerros 
con sus aires de gigante, 
con el paso de los años,
y a veces nos hacen mucho daño;
son las montañas de la soberbia.

Te hacen creer
que eres el mejor de todos,
el perfecto,
el infalible
y te inflas como un globo.

Ves a todos como gnomos,
¡Tú eres el rey del mundo!
El planeta te debe pleitesía y aplauso fecundo.

La soberbia
es una montaña peligrosa
porque desde su altura
los las caídas son más duras,
¡No te encierres en su muro!

El soberbio no entiende de razones
ni de críticas,
porque piensa que lo sabe todo,
¡Qué siga así!
Y caerá en el lodo.

La humildad atrae amigos,
la soberbia los espanta.

Cuanto más grande y exitoso seas,
más frutas de sencillez debes comer.

No mires la paja ajena,
mira primero tus propios errores
y alcanzarás muchos honores.

Dios mío, líbrame del pecado de la soberbia,
declina mis hojas altaneras,
y mi nariz erguida,
mantenme sujeta en tu casa de humildad,
para ser grata a ti
y a los hombres.


Autora: Edith Elvira Colqui Rojas Perú Derechos reservados
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