EN LOS CALENDARIOS DEL TIEMPO

 





En los calendarios del tiempo queda colgado una hora muerta,

una sonrisa deshojada,

una juventud perdida,

una infancia deslucida.


El tiempo no perdona

día, día, semana a semana,

mes a mes,

su efigie se desmorona.


Pero quedan los recuerdos de las naranjas horas,

de la dulce compañía, del pan hogareño,

del cálido compartir

de los sueños izados como bandera

que se resisten a morir.

El hombre resignado le dice al calendario:

¡Oh calendario amigo

no corran tus hojas como viento huracanado!

¡Déjame algún recuerdo dorado entre mis manos!


Pero el calendario impávido sigue trotando

por las arenas movedizas del tiempo,

hasta que llega nuestro día D

día de partir de este mundo,

y entonces ya no importan sus hojas,

sus números,

ni sus tiempos.

Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-derechos reservados


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